Cuando hablamos de remasters recopilatorios que realmente merecen la pena, Spyro Reignited Trilogy suele aparecer en las primeras posiciones. Y no es casualidad: Toys for Bob consiguió algo que parecía complicado, que era traer de vuelta la trilogía original de PSX sin perder ese aura colorida, ligera y un poco gamberra que convirtió al juego del dragón violeta en un icono de finales de los noventa. Dentro de ese pack, Spyro 3: El año del dragón es el que más genera debate. Ya lo hacía en su versión original y lo sigue haciendo en su versión remasterizada. Es el cierre de la trilogía, el broche final, pero también el título donde más se nota que los experimentos jugables no siempre salieron como esperaban.

Porque sí, la nostalgia pesa… pero también pesa que en algunos minijuegos del remaster te entren ganas de lanzar el mando como si fueras uno de los rinocs.

Historia y premisa

La trama mantiene exactamente la esencia del original. Estamos en plena celebración del Año del Dragón, un acontecimiento que se repite cada doce años y que llena el mundo de huevos listos para eclosionar. Hasta ahí, todo alegría y purpurina reptil… hasta que aparece Bianca, una hechicera conejil que, con la ayuda de los rinocs, decide robar todos los huevos y dejar a nuestra pandilla deshuevada. La historia, aunque sencilla, funciona. Es ligera, divertida y muy de dibujos de sábado por la mañana. El viaje de Spyro a través de reinos, mundos y dimensiones para recuperar a los churumbeles es lo bastante ágil como para no estorbar, y lo bastante simpático como para que te rías con más de un personaje.

La tercera entrega del simpático juego del dragón violeta da exactamente lo que se espera

La remasterización mantiene esas secuencias intactas, pero añade expresiones más trabajadas, mejores animaciones faciales y un look más cinematográfico que ayuda a hacer más entrañables a personajes que en PSX tenían la expresividad de un brick de leche.

Novedades del remaster

El control en Reignited Trilogy es consistente en los tres juegos, y esto se nota especialmente en Spyro 3. El movimiento es más suave, el fuego tiene mejor feedback visual y el planeo es más limpio que en PSX. Si vienes del original, es como si te hubieran quitado un poco de óxido de los dedos. Las misiones principales mantienen el ADN plataformero clásico, pero por fin se sienten más cómodas gracias al refinamiento técnico. La cámara también es más amable y menos caprichosa que en su época original, algo que agradecerás en niveles con saltos ajustados.

Junto con Spyro, vuelven los personajes secundarios jugables: Sheila la canguro, Sargento Byrd, Bentley, el Yeti y el mono Agente 9. Cada uno tiene su set de habilidades y niveles específicos. En la remasterización funcionan mejor, se controlan con mayor precisión y sus animaciones son una delicia.

Problemas y sensación de agotamiento

Aquí viene el elefante en la habitación (o el dragón, según se mire): el diseño base de Spyro 3 ya tenía síntomas de agotamiento, y el remaster no puede ocultarlo del todo. En los dos primeros juegos la habilidad del jugador era el centro de la experiencia: perfeccionar rutas, dominar el planeo y buscar coleccionables de forma casi quirúrgica. En Spyro 3, sin embargo, a veces entra en juego una sensación rara… como si el azar tuviera un poco más de protagonismo del que debería.

Esto se nota mucho en ciertos minijuegos, especialmente en las misiones de disparos, en los desafíos de monopatín y en aquellas pruebas que consisten básicamente en ver si algo entra en un hueco concreto en el momento exacto. Más de una vez te encontrarás repitiendo objetivos que no fallas por mala ejecución, sino porque a veces el sistema simplemente no responde como esperarías. Y sí, es divertido hacer el cabra con el monopatín, pero cuando necesitas precisión para conseguir el 100%, los sudores fríos están garantizados. No es culpa del remaster: Toys for Bob rehízo todo fielmente, pero, sin embargo… meh.

Diseño, niveles y personajes

Los mundos de Spyro 3 siguen siendo preciosos, coloridos y llenos de pequeños secretos. En el remaster, además, cada nivel tiene una paleta de colores más trabajada, profundidad ambiental y detalles que no existían en PSX. La estructura basada en niveles conectados por portales sigue funcionando igual de bien que hace dos décadas. Algunos escenarios destacan más que otros, pero en general la variedad visual está muy bien conseguida, pasando de playas a reinos mágicos, de zonas nevadas a ruinas místicas o islas volcánicas con naturalidad y encanto.

Los NPC en el remaster tienen más vida, mejores animaciones y un diseño mucho más expresivo, lo que aporta un toque moderno que agradece muchísimo el jugador nostálgico.

El cuidado apartado técnico

Aquí es donde más brilla Toys for Bob. Spyro 3 remasterizado es un espectáculo visual: la iluminación dinámica está cuidada al detalle, las partículas se comportan con suavidad, las animaciones tienen una fluidez que hace que todo parezca más vivo y los modelados muestran un cariño evidente hacia los diseños originales. Spyro nunca se había visto tan bien. Y aunque puede parecer obvio hoy, no lo era tanto cuando salió el remaster. Muchos fans temían que modernizar el estilo gráfico le hiciera perder personalidad, pero ocurrió justo lo contrario: se siente más Spyro que nunca.

En rendimiento, el juego es estable, sin caídas destacables y con tiempos de carga mucho menores que los del original. Se juega fluido incluso en plataformas modestas, y eso siempre es un plus.

Ni difícil ni largo, pero altamente rejugable

Spyro 3, la tercera entrega del juego del dragón violeta más socarrón y adorable, no es un juego difícil. De hecho, es probablemente el más accesible de los tres. Su dificultad reside más en ciertos minijuegos y en desafíos opcionales que en completar la aventura principal. La duración ronda entre ocho y doce horas para terminar el juego, y entre quince y veinte horas si quieres llegar al 100%. Aunque la historia principal puede resultar corta, la rejugabilidad típica de Spyro —basada en buscar gemas y huevos y completar desafíos repartidos por el mapa— compensa la brevedad.

Sin embargo, dependiendo de tu tolerancia a la repetición y a esos minijuegos más temperamentales, la búsqueda del 100% puede ser más una prueba de paciencia que de habilidad pura.

Total, que el tercer juego del dragón violeta es todo lo que esperábamos

Spyro 3 remasterizado es, en esencia, un título muy disfrutable. Tiene fallos heredados del original, sí, pero presenta suficientes virtudes como para recomendarlo tanto a nostálgicos como a nuevos jugadores. Su estética renovada, su suavidad en el control y la simpatía de su mundo lo convierten en una experiencia sólida. No llega a ser tan redondo como Spyro 1 o Spyro 2, pero sigue siendo un cierre notable para la trilogía.

Y, por cierto, si alguien te pregunta por qué estás jugando “otra vez” con un dragón que escupe fuego, siempre puedes decir que es por trabajo, que tienes que analizar el juego del dragón violeta para un proyecto serio. Mano de santo para justificar horas de vicio.

¿Merece la pena en 2025?

La respuesta es . Rotundo, además. Spyro Reignited Trilogy, y especialmente Spyro 3, sigue siendo una compra recomendable en la actualidad. Su remasterización está cuidada, respeta al original y lo mejora en casi todo. Si te gustan los plataformas coloridos, los coleccionables o si viviste la trilogía en PSX, es una experiencia que te va a sacar una sonrisa. Y si nunca has tocado un Spyro, esta edición se mantiene como la mejor puerta de entrada posible.

82% Carismático

El juego desprende personalidad en cada rincón: desde su diseño visual hasta la forma en que plantea sus desafíos, siempre transmite identidad propia.

A tope
  1. Gráficos y diseño visual espectaculares.
  2. Personajes y niveles llenos de carisma.
  3. Controles y cámara mejorados.
Meh
  1. Minijuegos con demasiado azar.
  2. Novedades poco integradas.
  3. Sensación de repetición en mecánicas.
  • Historia 80 %
  • Jugabilidad 70 %
  • Progresión 70 %
  • Gráficos 100 %
  • Sonido 90 %
  • User Ratings (0 Votes) 0 %